Historia de México

sábado, 7 de enero de 2012

Noticia:Crisis agrícola

LA JORNADA. 7 de Enero de 2012

El país se halla al borde de la hambruna, alertan campesinos
■ “Irresponsabilidad”, el veto presidencial al fondo para paliar la sequía, señalan

CAROLINA GÓMEZ MENA

Organizaciones campesinas criticaron el veto del presidente Felipe Calderón al decreto aprobado por la Cámara de Diputados para canalizar 10 mil millones de pesos para solventar los estragos provocados por las contingencias climáticas en el agro.

En conferencia de prensa, el diputado Federico Ovalle Vaquera, dirigente de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos; Max Correa, líder de la Central Campesina Cardenistas, y Marco Antonio Ortiz, secretario general de la Coalición de Organizaciones Democráticas Urbanas y Campesinas, criticaron la negativa del mandatario a atender la “crisis” que se vive en el campo.

Ovalle calificó de “irresponsabilidad” el rechazo presidencial a ejercer esos recursos, que “son urgentes”, y añadió que eso evidencia que al “gobierno le falta mucha sensibilidad y responsabilidad ante una situación tan grave”.
“Posible estallido social”
El legislador agregó que hay de dónde obtener esos recursos. “Los 10 mil millones pueden salir del subejercicio, de los excedentes petroleros y de las economías que se hacen a partir de las transferencias de recursos de una dependencia a otra”, apuntó, y llamó al gobierno a dejar de hacer “anuncios falsos y demagógicos” en torno a los problemas de la sequía. Recordó los 2 mil millones de pesos anunciados hace algunas semanas “eran del Fonden, no eran recursos frescos”.

Los tres dirigentes llamaron al Ejecutivo y al Congreso a establecer con integrantes del medio rural un verdadero acuerdo que solucione los problemas que padece el campo. Adelantaron que, como cada año, a finales de este mes o a principios del próximo realizarán movilizaciones para exigir un cambio de rumbo en el agro, pues consideraron que a raíz de la crisis alimentaria, el país “está al borde de la hambruna y de un estallido social”, situaciones graves, sobre todo en un año electoral.

Remarcaron que es necesaria una atención inmediata a los problemas agropecuarios derivados de sequías, heladas e inundaciones, pues advirtieron que los meses más críticos para la agricultura mexicana serán marzo, abril y mayo. Señalaron que podrían dejar de sembrarse unas 2 millones de hectáreas de granos básicos por dichas contingencias, y la producción tanto de maíz como de frijol podría caer casi 50 por ciento.

Destacaron que el problema agroalimentario del país va más allá de posiciones políticas o partidarias, por lo que apremiaron a Calderón a aprobar el fondo para atender las consecuencias que fenómenos climáticos han provocado en 20 estados.

Correa insistió en que el llamado a Calderón es para que “nos convoque a organizaciones campesinas, agroempresarios, tiendas departamentales, sindicatos y organizaciones sociales, entre otros, a trabajar en unidad para garantizar el derecho constitucional a la alimentación”.

Agregaron que como consecuencia de estas situaciones y de la política neoliberal aplicada al campo, México gasta cada año en importaciones unos 20 mil millones de dólares, y criticaron que se compre en el extranjero 43 por ciento de los alimentos que se consumen en el país. Exhortaron a la administración a no derrochar recursos en obras como la Estela de Luz y, en cambio, emprender programas de infraestructura rural e hidroagrícola, así como habilitar áreas productivas en el sureste mexicano.

viernes, 6 de enero de 2012

noticia. movimiento social en EU

LA JORNADA. Sábado 26 de noviembre 2011

Occupy Oakland y el ¡ya basta! global

Alí Bektash y Magali Rabasa*


Hace dos meses nació el movimiento Occupy, capturando la imaginación de millones de personas en el mundo. Llevábamos décadas sin ver un movimiento tan masivo y popular contra el régimen hegemónico global, planteado por el pueblo del mismo país que perpetúa ese sistema. De los cientos de experiencias de Occupy que ahora existen, la de Occupy Oakland, en California, se ha destacado desde su fundación.

El primer día del acampe de Occupy Oakland se propuso otro nombre para el espacio: Decolonize Oakland. Semanas después, la asamblea general aprobó un Memorándum en solidaridad con los pueblos indígenas: “…como una señal al movimiento nacional Occupy Wall Street y los pueblos indígenas aquí y allá que se sienten excluidos por el lenguaje colonialista de ocupación con el cual se ha nombrado este movimiento, se declara que Occupy Oakland aspira a ‘Descolonizar Oakland’…” Las conversaciones internas del movimiento reflejan el proceso a través del cual la comuna de Oakland se ha transformado en un espacio para pensar y luchar desde otra perspectiva, sin vanguardias ni líderes. La historia rebelde de esta zona nos ayuda a entender por qué.

En 1966 nacen las Panteras Negras en Oakland. Con sus políticas de autodefensa armada, y servicios comunitarios autónomos, las Panteras Negras representan la última amenaza con tal nivel de organización contra el estado capitalista estadunidense. Aunque fueron aplastadas por una campaña de infiltración y asesinatos por la FBI, su memoria y espíritu siguen vivos en Oakland. De forma paralela, el movimiento de libre expresión en la Universidad de California, Berkeley, fue fundado en apoyo a los negros en la ciudad vecina de Oakland, y llegaría a ser uno de los movimientos estudiantiles más importantes en la historia del país. Estas dos trayectorias de resistencia están presentes en las rebeliones más recientes.

El primero de enero de 2009, la policía mató a un joven negro de 23 años, Oscar Grant, en el metro de Oakland. En las semanas siguientes, estallaron enfrentamientos entre los jóvenes y la policía, lo que resultó en el encarcelamiento del policía responsable por la muerte de Grant. Nueve meses después, en la Universidad de California, Berkeley, los estudiantes iniciaron una serie de ocupaciones contra un aumento de la matrícula de más de 30 por ciento y la progresiva privatización de la educación pública.

Hoy se unen en Occupy Oakland estos dos momentos históricos, en el desarrollo de una nueva praxis de resistencia. Del movimiento estudiantil se recupera la táctica de ocupar; y del movimiento contra la policía se recupera la hostilidad activa contra las fuerzas represivas. El 15 de noviembre se vio una clara expresión de las nuevas relaciones que se están produciendo con el movimiento. Para apoyar al nuevo campamento Occupy de los estudiantes, Occupy Oakland realizó la primera marcha desde Oakland hacia Berkeley, entrando al campus al grito de ¡aquí viene Oakland! Contrario a toda lógica de pensamiento convencional sobre los movimientos sociales, allí vimos la extensión de la lucha desde el pueblo a los estudiantes.

La comunidad autogestiva que creció en Occupy Oakland fue desalojada por primera vez el 25 de octubre. Miles marcharon en protesta, y la policía los reprimió con armas químicas y bombas flash-bang. El 26 de octubre, en la asamblea general de Occupy Oakland, 2000 personas votaron aprobando una huelga general para el 2 de noviembre. La huelga fue un enorme éxito: participaron más de 50 mil personas y lograron bloquear el puerto de Oakland. La policía desalojó el campamento dos veces más: el 15 de noviembre y el 19 de noviembre. Cada vez, el pueblo respondió con manifestaciones masivas. Hoy, Occupy Oakland se está reimaginando para pensar cómo establecer el campamento por cuarta vez. A pesar de estos obstáculos, no se ha perdido el ímpetu imparable del movimiento, y se está organizando un bloqueo de todos los puertos de la costa oeste para el 12 de diciembre.

Desde Oakland estamos aprendiendo que lo que está en juego en este nuevo movimiento masivo no es simplemente una ocupación, sino la recuperación del espacio y de la política en la construcción de una nueva sociabilidad, o lo que Angela Davis llama “una comunidad de resistencia …que se imagina desde el inicio como… lo más amplio posible”. En Oakland, este movimiento anticapitalista y anticolonial lucha no solamente en contra del uno por ciento, sino también para descolonizar el 99 por ciento. Reconocemos la resonancia entre el movimiento Occupy y las rebeliones impulsadas en nuestro continente por estudiantes, maestros, pueblos indígenas, migrantes, desplazados, trabajadores desocupados, feministas, campesinos, los que viven en las calles y los jóvenes, porque somos los de abajo, lo que hoy se llama el 99 por ciento, y que pone en crisis la autoridad –tanto interna como externa–. Esta apertura o explosión de lo político es la condición necesaria para que florezcan y se articulen los movimientos que se encuentran hoy en día en las plazas de las ciudades del mundo y en las ondas liberadas de los medios independientes, donde se construyen las historias rebeldes del nuevo ¡ya basta! global.

* Alí Bektash y Magalí Rabasa son estudiantes doctorales de la Universidad de California. Ambos residen en Oakland


Noticia. Los indignados

LA JORNADA. Sábado 24 de diciembre 2011

Los indignados

Gustavo Gordillo

Por ser capaz de capturar y enfatizar el sentido global de una promesa incumplida, por haber inquietado a gobiernos y al sentido común, por combinar las más antiguas de las técnicas con las más modernas de las tecnologías para iluminar la dignidad humana y finalmente por canalizar al planeta hacia un curso más democrático aunque también más peligroso para el siglo XXI el indignado (el protestante sería la traducción literal) es la persona del año 2011 de la revista Time.”

Con esto esta influyente revista estadunidense constata lo que ha venido ocurriendo a lo largo del año.

El contagio de las movilizaciones ciudadanas ha seguido un itinerario sintomático. Empiezan en una de las regiones caracterizadas por dictaduras represivas y sangrientas. Con unos cuantos días de diferencia se incendian Argelia, Túnez, Egipto, Marruecos, Yemen, Libia y Siria. Los resultados han sido desiguales. El gran dilema que emerge: ¿cómo mantener el impulso de la movilización al tiempo que se construyen nuevas instituciones y cómo evitar que les escamoteen el triunfo a las masas juveniles? En Egipto un cierto desencanto lleva a un cirujano participante en las luchas a exclamar: los jóvenes hicieron que la revolución ocurriera, pero se las entregamos a los adultos mayores. No tuvimos confianza en nosotros. (Time, diciembre 26-2011)

El contagio se extiende en mayo a España, luego a Gran Bretaña y Grecia. Ahí el centro de la movilización está vinculado con el desempleo, la desigualdad y el desencanto con la democracia. De ahí el lema de democracia real. Las movilizaciones avanzan en lugares insospechados como Israel y Tíbet. En la India el activista y líder espiritual Anna Hazare anima una vasta movilización contra la corrupción; lucha que retoman después los brasileños.

Ante los signos incontrovertibles del incremento de la desigualdad hay un nuevo impulso a las luchas por la justicia social desde los estudiantes chilenos hasta los ocupas de Wall Street y de otras ciudades estadunidenses. China no se libra de movilizaciones que rechazan planes de infraestructura implantados sin consultar a la gente. Hace unos días otro país aparentemente silenciado (Rusia), explota en movilizaciones –como respuesta a las elecciones fraudulentas–, agrupadas alrededor del lema contra Putin y su partido: Son el partido de los truhanes y los ladrones.

¿Qué hay de común en todas estas movilizaciones? La rabia ante la impunidad y la corrupción, y la decisión de no tolerarla más. Punto.

Cuatro factores han sido claves en esta expansión de los indignados. El desempleo juvenil. La insultante desigualdad entre un puñado de muy ricos y amplias masas en condiciones de pobreza. La revolución de las telecomunicaciones. La mediocridad y corrupción de las clases políticas.

Aun con regímenes políticos tan distintos los rasgos señalados hacían previsible que por contagio creciera como marea la protesta popular. El manifiesto de Stephane Hessel (2009), un ex combatiente de la Resistencia francesa frente al nazismo, llamando a los jóvenes a indignarse causó enorme efecto en Europa y más allá justo porque resumía el estado de ánimo y una propuesta central que ha recorrido todas las movilizaciones de 2011: indignación no violenta.

Cada movilización ha tenido sus propios Hessel. Como lo resumió Regis Debray en el Nouvel Observateur (3/3/2011): Fervor poético, intransigencia moral y moderación política: bella ecuación que impacta y detona.

¿Con cuál de las tantas famosas frases concluir este año?

Nosotros no somos anti-sistema sino ustedes son anti-nosotros; o tal vez siguiendo al disidente chino Ai weiwei: El cambio vendrá del corazón de los jóvenes.

El sentido de nuestros tiempos es la indignación moral con su correlato en las acciones heróicas.

Y como dijera el gran filósofo Yogi Berra: Esto no se acaba hasta que se acaba.



Noticia. Lo errores del pasado

EXCELSIOR. 6 DE ENERO 2012
La “Inteligencia Nacional..."
Francisco Martín Moreno*

Tal vez podamos empezar a incursionar en los inexpugnables espacios de la “Inteligencia Nacional”, remontando el vuelo a través de la historia patria hasta ubicarnos en la fundación de la Gran Tenochtitlan. A lo largo de nuestros estudios elementales en la escuela primaria, aprendimos cómo una buena parte de las civilizaciones asiáticas, africanas, americanas y europeas, entre otras tantas más, se iban asentando en las costas, en las márgenes de un gran lago, en las riberas o en la desembocadura de un caudaloso río. Nuestros antepasados fueron, desde luego, más originales: ellos no fundaron su ciudad capital en las orillas ni en las márgenes de un lago ni en las riberas o desembocaduras de un río. Ellos, los mexiqui, lo hicieron precisamente encima de un lago, el de Texcoco, ya que ahí, precisamente sobre la superficie, entre carrizos y patos dieron con la señal divina tan esperada: un águila devorando una serpiente, de acuerdo con la consigna ordenada por los dioses, según nos cuenta la leyenda.
El esplendor conocido en la gran Mesopotamia (los caldeos o los asirios) se dio entre dos ríos, el Éufrates y el Tigris. Los niveles de desarrollo alcanzados por los antiguos persas nos continúan sorprendiendo hasta nuestros días. ¡Baste citar el famoso código de Hammurabi! ¿Qué hubiera sido de las interminables dinastías chinas sin la generosa y vital presencia del río Yang Tse-kiang? ¿Qué papel desempeñó el Nilo en la deslumbrante expansión de la cultura egipcia? ¿Y los británicos sin su Támesis? ¿Y los alemanes sin su Rin, que tantas veces inspirara a Richard Wagner? ¿Y los franceses sin su Sena, los italianos sin su Tíber y los norteamericanos sin su Hudson o su Mississippi? Sí, sólo que nunca nadie asentó los cimientos de una urbe sobre la dorada superficie del agua…
Los tenochcas, efectivamente, a diferencia de chibchas, sumerios, olmecas, mayas, godos, visigodos, fenicios, griegos y romanos, sólo ellos, únicamente aquellos construyeron la Gran Tenochtitlan, el asiento de una gran civilización, nada más y nada menos, que sobre la superficie del lago de Texcoco. ¿Resultado..?
A pesar de las inundaciones que se produjeron siglo tras siglo y mataron a miles de personas, ya en el virreinato mismo, la capital de la colonia no fue cambiada de asiento por más que se intentara hacerlo por razones evidentes. (Resultó imposible ponernos de acuerdo y cuando finalmente logramos ponernos de acuerdo, entonces, al igual que acontece en la actualidad con la refinería de Tula, no se hizo nada...)
¿Qué sucedió? Que los mexicas modernos complicaron aún más la situación al inyectar cientos de millones de toneladas de concreto encima de una superficie lodosa y pantanosa. Como lo anterior parecía insuficiente, se permitió que la Nueva Tenochtitlan fuera poblada por más de 20 millones de personas hasta convertirse en el conglomerado más grande y amenazador conocido en toda la historia de la humanidad. Y aún faltaba más: como la ciudad se sostenía sobre el agua, era menester extraérsela para que ésta se hundiera nada menos que un metro cada diez años. En el siglo XX, la muy noble y leal Ciudad de México se hundió casi diez metros... ¿Qué tal..?
Es decir: se funda la ciudad sobre un lago y para enmendar el error se colocan sobre aquél cientos de millones de toneladas de concreto, permitiéndose el asentamiento gradual de millones y más millones de personas, siendo que para culminar la odisea se extrae el agua, la base de sustentación de la gran urbe, para que ésta se hundiera con el tiempo o se desplomara víctima de un temblor de grandes proporciones, como el de 1985. El suelo hueco no puede reportar mayor inestabilidad ni mayor riesgo de cara a las construcciones citadinas. Para un himno a la inteligencia, ¿no..? El PRI permitió durante siete décadas este suicidio colectivo de proporciones insospechadas...

Otra muestra de la evidente inteligencia nacional se pone de manifiesto desde que Hernán Cortés hizo saber a través de sus famosas Cartas de Relación enviadas a Carlos V, el emperador español, que en la Nueva España, recién invadida y conquistada, podían contarse 39 ríos navegables, como los que después fueron conocidos como el río de la Piedad o el de Churubusco o el Magdalena o el San Joaquín, entre otros tantos más. Por si la anterior riqueza hidráulica fuera insuficiente, todavía reveló que la Gran Tenochtitlan estaba rodeada de tres gigantescos espejos de agua: obviamente el de Texcoco, sin olvidar el de Chalco, ni mucho menos el de Xochimilco.
¿En qué convirtió la “Inteligencia Nacional” esos 39 ríos navegables y esos enormes espejos de agua, de 1521 a nuestros días? Muy sencillo: los ríos los convertimos en caños y secamos los lagos, salvo un par de gotas hediondas que todavía subsisten del otrora magnífico lago de Xochimilco, que inmortalizaran poetas, escritores, músicos y pintores. No, no sólo continuamos construyendo irresponsablemente sobre un lago en una zona altamente sísmica, sino que sobre esta superficie inestable llegamos a construir la ciudad más poblada del planeta. Acto seguido le extrajimos el agua, secamos los lagos y convertimos los ríos en caños mientras cantábamos felices sentados sobre la rama de un árbol que serruchábamos gozosos... ¿Qué sigue...? ¿La sequía...?


miércoles, 4 de enero de 2012

Movimientos sociales en México y el mundo

LA JORNADA. 4 de Enero de 2012

Pablo González Casanova

El movimiento de los indignados empezó en la Lacandona

Si pensamos en el conocimiento y la acción de un movimiento mundial como el de los indignados, pronto advertimos que hay problemas teóricos y prácticos considerablemente distintos a los que se plantean en la academia, en los partidos y los gobiernos. Afortunadamente tenemos la posibilidad de enriquecer nuestro conocimiento con las preguntas que los pueblos se hacen y con las respuestas que se dan.

Teorías y prácticas que vienen “de abajo y a la izquierda” tienen la originalidad de criticar al poder cuando éste se siente distinto de la sociedad y cuando se separa de la sociedad.

Los nuevos movimientos del pueblo plantean una democracia que corresponda a las decisiones del pueblo, y que en caso de que se separe del pueblo dejará de ser democracia.

Depauperados y excluidos, indignados y ocupas formulan teorías que contienen un gran respaldo empírico. Se trata de explicaciones y generalizaciones basadas en gran cantidad de experiencias. Se trata de conocimientos, de artes y técnicas que corresponden al saber y al hacer de los pueblos, ese saber que tanto exaltara el antropólogo Andrés Aubry, y en que aparece, en vez del yo individualista, el nosotros tojolabal que Carlos Lenkersdorf rescatara para la filosofía de la solidaridad humana.

Teorías y prácticas tienen mucho de particular y también de universal... Y no exagero. Pensemos en la inmensa movilización de los indignados y los ocupas que luchan por otro mundo posible. Hoy –escriben admirados dos profesores ingleses–, la movilización es gigantesca. Nunca se había dado una de esa magnitud, y toda la movilización “empezó (añaden) en las junglas de Chiapas con principios de inclusión y de diálogo”.

Vemos así que “desde abajo y a la izquierda” y desde las selvas tropicales surge un movimiento que no sólo lucha por defender los derechos de los pueblos indios, sino por la emancipación de los seres humanos.

Y ese movimiento universal, en medio de sus diferencias, vive problemas parecidos. Es más, encuentra soluciones parecidas para la creación de otro mundo y de otra cultura necesaria, a la que los pueblos de los Andes expresan como el bien vivir, “en que el vivir bien de unos no dependa del mal vivir de otros”.

A esas aportaciones que de los indios de América vienen se añaden muchas más que corresponden a las experiencias de múltiples culturas e historias y que crean la historia universal de la lucha por la libertad, por la justicia y por la democracia, lema que levantó el movimiento zapatista y que anda por el mundo entero no como eco sino como las voces de un pensar y querer parecido.

Y allí están las juventudes griegas que luchan contra el tributo de la deuda externa, están los movimientos de la primavera árabe a quienes los militares no pueden transar, están las asambleas de los indignados españoles que articulan intereses vitales que el sistema no puede satisfacer, están los jóvenes estadunidenses que ocupan Wall Street como centro del poder corporativo contra el que todos luchamos, a los jóvenes chilenos que dan su vida para que no les quiten sus escuelas y universidades.

En todas las movilizaciones hay mucho de común. Todas o casi todas coinciden con “lo incluyente” y con “lo dialogal”, y un número cada vez mayor, con la idea de que el capitalismo corporativo es el origen de todos los problemas que afectan y amenazan a la humanidad.

Coinciden también en que la solución es esa democracia de todos para todos y con todos que no se delega, y que algunos llaman socialismo democrático y socialismo del siglo XXI y otros nomás democracia, y que es eso, y mucho más, pues es una nueva forma de relacionarse con la tierra y con los seres humanos... una nueva forma de organizar la vida.

Y es en medio de la riqueza y novedad de esta movilización mundial como se captan una serie de reflexiones que vienen de abajo y a la izquierda y cuya respuesta busca el triunfo de los indignados y de los pobres de la tierra.

La riqueza de las reflexiones y llamados es enorme y exige la atención la profundización de algunos que enuncio escuetamente y en los que debemos trabajar más:

1. El llamado a perder el miedo antes que nada, que el movimiento zapatista destacó como un requisito para pensar y actuar.

2. El no pensar sólo en “qué hacer” sino en “cómo lo hacemos”.

3. El precisar con quiénes –lo hacemos– en las distintas circunstancias.

4. El aclarar nuestras diferencias internas con un nuevo estilo de discutir y acordar.

5. El rechazar terminantemente la lógica de la caridad. Y también la lógica del paternalismo, pues ambas ocultan la manipulación. Caridad y paternalismo son la cara buena de la cultura autoritaria.

6. Combinar la lucha por los derechos de los pueblos, los trabajadores y los ciudadanos con la lucha por la construcción de una sociedad alternativa en que los colectivos de los buenos gobiernos practiquen el “mandar obedeciendo”. Precisar con ejemplos en qué consiste la práctica del mandar obedeciendo.

7. Dar los pasos necesarios para que el proyecto emancipador sea realmente incluyente, y dé lugar a un trato respetuoso de las diferencias de raza, sexo, edad, preferencia sexual, religión, ideología y nivel educativo.

8. Redefinir los conceptos de la libertad, la igualdad, la fraternidad, la justicia, la democracia... Redefinirlos en la vida cotidiana, en el aquí y el ahora.

9. Aclarar que las redes no son sólo redes informáticas. Aclarar que se han organizado y se van a organizar redes de colectivos y de sistemas de colectivos que permitan el predominio de las organizaciones horizontales sobre el mercado y el Estado, que estimulen la cooperación y la solidaridad frente al individualismo del mercado, y en que los encargados manden obedeciendo los lineamientos que las organizaciones horizontales les den y no se sientan ni un minuto por encima de ellas. Al mismo tiempo crear organizaciones centralizadas y descentralizadas, como el EZLN, o como las policías de los pueblos del sureste y como las autonomías municipales.

10. Profundizar y promover los sistemas solidarios y cooperativos con flujos e intercambios que acerquen la producción, el consumo y los servicios, por ejemplo, la educación, salud, seguridad social.

11. Actualizar constantemente los conocimientos sobre las contradicciones en los propios movimientos emancipadores, y no sólo sobre las contradicciones externas.

12. Fomentar el respeto a la dignidad y a la identidad de personas y pueblos, sin caer en el individualismo o el aldeanismo, y antes cultivando la emancipación universal.

13. Combatir el maniqueísmo, y retomar el tipo de discusiones que invocan a los clásicos para comprender el aquí y el ahora, e incluir sus narrativas y reflexiones en la memoria creadora de nuestras generalizaciones.

14. Reconocer que en todos los grandes movimientos los pueblos –con una razón de enorme peso– no se inclinan por una revolución violenta, sino por la ocupación pacífica y multitudinaria de la sociedad y de la tierra.

15. Pensar que 99 por ciento de la humanidad va a ganar esta lucha y que de su triunfo y de la sociedad que construya dependerá la creación ecológica de un sistema terrestre sostenible, capaz de satisfacer las demandas vitales de una población creciente que hoy sufre hambre y frío por cientos de millones, y capaz de impedir que continúe un sistema económico-político en que la industria de guerra es el motor principal de la economía.

16. Plantear cómo se lucha y gana pacíficamente en una guerra de “espectro amplio” como la diseñada por el Pentágono. Si uno de los “espectros” es la guerra violenta y armada, podemos luchar en los otros que comprenden la guerra informática y cibernética, la guerra contra la educación, la guerra contra la cultura, la guerra económica con la deuda externa y derivados, la guerra social que deshace el tejido comunitario, familiar, de clase; la guerra ideológica y seudo-científica neoliberal, cínica, recolonizadora y neofascista: la guerra que destruye la biosfera y la guerra que siembra el terror acompañadas de la guerra inmoral para cooptar, macro-corromper y someter a una humanidad que se rinda y se venda.

17. Insistir en que los pobres de la tierra y quienes estamos con ellos debemos enfrentar la guerra de espectro amplio en todos los espectros pacíficos posibles: en el terreno de la educación para pensar y hacer, en el terreno de la economía de la resistencia que cuida el pan y el agua, el fogón y el techo, los servicios de salud y de seguridad: el tejido social de la familia y el de la comunidad, y el de una clase trabajadora que restructure la unión necesaria de los trabajadores regulados y desregulados; en la lucha ideológica contra las corporaciones, los líderes amarillos y las mafias que ocultan su guerra depredadora con otras guerras no menos infames –como las del terrorismo, el narcotráfico y la confusión... Y estar cada vez más conscientes de que la guerra actual de intimidación y corrupción busca sobre todo el despojo de los territorios comunales, de las parcelas campesinas, de las tierras nacionales, de los bosques y las minas, de los viveros de petróleo y de los mantos acuíferos; de los suelos y los subsuelos, de las costas y las tierras. Y no conforme con oprimir a los pobres entre los pobres y a los habitantes de la periferia mundial, en forma cada vez más abierta está empobreciendo a los sectores medios y privando de sus derechos y de su futuro a los jóvenes y los niños del mundo entero.

Con los indignados de la tierra hemos de enfrentar la nueva política del azúcar y el garrote, de la corrupción y la represión macroeconómica que emplea el capitalismo corporativo, con sus aliados y subordinados. Frente a sus intentos de intimidación y corrupción universal blandiremos la moral de lucha y el coraje de los pueblos. Lo haremos, conscientes de que somos cada vez más y de que serán cada vez más quienes en el mundo entero luchen por lo que en 1994 sólo parecía ser una “rebelión indígena posmoderna” y que en realidad es el principio de una movilización humana considerablemente mejor preparada para lograr la libertad, la justicia y la democracia a que todos aspiramos.

Situación Económica en México al iniciar 2012

LA JORNADA. 4 de Enero de 2012

■ Fue de 0.8%, contra 20 en Argentina, 4.5 en Costa Rica, 4.3 en Uruguay y 3 en Venezuela

México, el país de AL con el menor aumento salarial: Cepal

■ En Panamá los sueldos se contrajeron 1.8% y en Colombia se estancaron, asegura

■ Volatilidad financiera y bajas expectativas de recuperación, razones que aduce el organismo


VÍCTOR CARDOSO Y JUAN ANTONIO ZÚÑIGA

Sólo después de Colombia y Nicaragua, donde los salarios se estancaron, México registró el peor desempeño en la región, con un incremento menor a uno por ciento en el ingreso de los tabajadores, reveló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Según el organismo de Naciones Unidas, en lo acumulado al tercer trimestre de 2011 los salarios reales en el sector formal mostraron en general aumentos pequeños, que en el caso mexicano fue de sólo 0.8 por ciento.

Atribuyó esa situación a las difíciles condiciones económicas, la volatilidad financiera que priva en el mundo y las bajas expectativas de que mejore el panorama. “En efecto, se prevé un bajo crecimiento de la economía mundial, con lo cual se mantendrían los procesos de desaceleración de la economía regional y la tasa de crecimiento financiero bajaría nuevamente, si bien de manera moderada, a 3.7 por ciento. Sin embargo, no puede descartarse un escenario más desfavorable, en el cual una crisis profunda en la zona euro incidiría negativamente en los mercados mundiales, lo que afectaría, tanto por los canales reales como financieros, las perspectivas económicas de la región”, alertó.

Las expectativas para este año no parecen muy favorables para los países latinoamericanos. El organismo afirma que “las perspectivas de la evolución de los mercados de trabajo en 2012 dependen de la configuración del contexto macroeconómico, sobre todo de la inversión y el crecimiento de la economía”.

Apenas al comienzo de diciembre pasado, en México la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos determinó un aumento de 2.63 pesos para 2012, equivalente a 4.2 por ciento en la percepción mínima que tiene un trabajador en el país. Un mes antes el promedio general de alza contractual obtenido en las revisiones fue de 4.69 por ciento en empresas públicas y de 4.52 para industrias del sector privado. Sin embargo, para determinar el salario real de los trabajadores es necesario restar a ese porcentaje el impacto provocado por la inflación en el poder adquisitivo de los trabajadores.

El informe de la Cepal muestra la evolución salarial de 11 países de la región durante 2011, con Argentina a la cabeza en el aumento en las remuneraciones de los trabajadores, con un incremento de 20 por ciento.

Muy lejos se ubicó Costa Rica, con un repunte de 4.5 por ciento. Le siguió Uruguay, donde fue de 4.3. En Venezuela fue de 3 y en Chile de 2.5.

En Brasil las percepciones fueron mejoradas 1.26 puntos porcentuales, mientras las de Paraguay crecieron 2.13.

En sentido contrario, las naciones con peor desempeño en ingresos laborales fueron, según la Cepal, Panamá, donde se registró una contracción de 1.8 por ciento; Nicaragua, 0.2; Colombia, donde los salarios quedaron estancados, y México, donde tuvieron un alza mínima de 0.8.

Al presentar el Balance preliminar de América Latina y el Caribe 2011, a finales de diciembre pasado, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, comentó que ese año “en México creció la tasa de participación, hubo mayor creación de empleo y se registró un ligero incremento en el salario medio real”.

Interpretó: “Ello es importante porque significa una mejora en el tejido social mexicano, mejor a la del año anterior. Si bien no es demasiado, hay que tomarlo en cuenta”.

martes, 3 de enero de 2012

Nota sobre agricultura

LA JORNADA.3 de Enero de 2012

Luis Hernández Navarro

La sequía y la industria del siniestro


El 2011 ha sido un año catastrófico para el campo mexicano. Heladas, inundaciones y sequías han azotado sembradíos y hatos ganaderos. En febrero, el frío daño los cultivos de maíz en Sinaloa, principal productor del grano. En junio, se retrasaron las lluvias y la siembra. Le siguieron heladas en pleno verano en Veracruz y Puebla. El año terminó con la peor sequía en siete décadas en más de la mitad del país.

Los efectos del errático clima en la producción agropecuaria nacional han sido muy dañinos. La cosecha de maíz se derrumbó. Se esperaba una producción de 23 millones de toneladas. Con suerte se obtendrán 19 y medio millones. No será fácil obtener los faltantes en el mercado internacional y el costo de adquirirlos será muy elevado. Estados Unidos disminuyó su producción, los precios internacionales se incrementaron y la ola especulativa con los alimentos no se detiene en todo el mundo.

El resultado de esta situación es, lisa y llanamente, desastroso. A pesar de las exportaciones de cerveza y tequila, la balanza agropecuaria del país tenía, hasta octubre de 2011, un déficit de más de 2 mil 209 millones de dólares. Sólo por concepto de importaciones de maíz se erogaron 2 mil 355 millones de dólares, casi 50 por ciento más que el año pasado.

Existe el peligro real de que varias regiones padezcan hambrunas severas. La situación en que viven los productores es bastante mala y se va a poner peor. Van a sufrir los impactos de la pérdida de sus cosechas o la baja de rendimientos sin contar con seguro agrícola para reparar sus pérdidas.

Que se haya producido un desastre climatológico no es responsabilidad de los funcionarios gubernamentales, pero sí lo es que no cuente con políticas para enfrentarlo. Es el caso de las sequías. En ello no hay novedad. Una parte significativa de nuestros cultivos se siembra en tierras que no tienen vocación para ello. Vivimos en el semidesierto, pero no existen políticas agrícolas para enfrentar esta situación. No hay ni propuestas de reconversión racionales ni una acción sostenida para aumentar la superficie de riego ni recursos compensatorios suficientes para hacer frente a las adversidades.

Precisamente por los factores climáticos, la agricultura es una actividad distinta a otras que requiere, para garantizar estabilidad y certidumbre, medidas estatales de protección y compensación. Sin embargo, en lugar de contar con ellas, los gobiernos neoliberales se han dedicado a desmantelar irracionalmente las protecciones y compensaciones que existían.

El país y sus productores rurales pagan ahora los efectos de una política que ha sacrificado a la agricultura, a los campesinos y a la soberanía alimentaria, a cambio de mantener las variables macroeconómicas “sanas” y de impulsar un modelo de desarrollo basado en supuestas ventajas comparativas. Ciertamente, las sequías son culpa de la naturaleza, pero los efectos de éstas en los productores y la carencia de colchones productivos para atenuar sus efectos son resultado de una política deliberada de desmantelamiento y distorsión de la presencia del Estado en el sector.

Además de padecer los efectos de heladas, inundaciones y sequías, el país pagará precios agrícolas altos en el mercado internacional. El índice internacional de precios de los alimentos ha alcanzado máximos históricos. Según la FAO (Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en 2010 el precio de la comida se incrementó 39 por ciento; el de los cereales, 71 por ciento. Pero el gobierno mexicano se niega a establecer inventarios y a proteger la producción nacional de alimentos.

Por el contrario, en su afán de someter el agro a una economía orientada únicamente por las señales del mercado, los tecnócratas abrieron las fronteras “olvidando” que los mercados internacionales no son mecanismos autorregulados determinados por abstractas leyes de la oferta y la demanda, sino instituciones activamente construidas por las acciones internacionales de los grandes estados y de los grandes capitales agroindustriales.

Las políticas instrumentadas durante las pasadas administraciones para atender al sector han desmantelado las instituciones y políticas que buscaban dar certidumbre al productor, y las han sustituido por una apertura comercial salvaje, así como por una serie de relaciones clientelares en las que se condiciona la entrega de recursos al apoyo político.

Alrededor de las catástrofes naturales en el campo se ha desarrollado una próspera industria: la del siniestro. Funcionarios federales, gobernadores y líderes campesinos hacen de la tragedia una oportunidad para hacerse de clientelas políticas o para reforzar la lealtad de las que ya tienen. A los tradicionales padrones de beneficiarios de políticas sociales, que tan útiles son para las campañas electorales, se suman ahora nuevos padrones de damnificados. Para obtener alguna indemnización los campesinos afectados o sus familias deben ponerse al tiro con los funcionarios que gestionan esos recursos.

Hace casi cuatro décadas que el campo mexicano es zona de abandono y desastre. Aunque en la actualidad se quiera culpar a la sequía de nuestros problemas productivos, lo cierto es precisamente lo inverso: ésta no ha hecho sino evidenciar las enormes deficiencias de nuestra política agropecuaria.