Historia de México

sábado, 30 de abril de 2016

PRIVATIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN

LA JORNADA. 30 de Abril de 2016
Enrique Calderón Alzati
Privatizar la educación
Cada día los objetivos neoliberales del actual gobierno en torno a la educación son más claros, las acciones fascistas de Aurelio Nuño, conocido ya por su nula voluntad para entender a los maestros y su escaso conocimiento del sistema educativo nacional, se han reducido a denostar y aplicar la fuerza represiva contra el magisterio nacional, cumpliendo las órdenes del Presidente y olvidándose de los objetivos mismos de la educación pública, establecidos en la Constitución.
La privatización de la educación aún no ha sido develada oficialmente como el objetivo central del presidente Enrique Peña Nieto, pero su afán de servir a los grandes intereses financieros internacionales –contenidos gracias a la heroica resistencia de los maestros– sin duda forma parte de los compromisos adquiridos a cambio de la legitimación de su gobierno, colocando en oferta no sólo los recursos naturales de la nación, sino también sus grandes mercados de consumo, conformando así un nuevo peligro para la nación. En este artículo me propongo describir las causas, los objetivos, las acciones y las consecuencias de esta estrategia privatizadora, en vías de instrumentación.
De los intereses del capital: El crecimiento actual de los grandes recursos financieros mundiales requiere que éstos sean colocados en nuevos mercados altamente rentables, un objetivo esencial para el FMI. El mercado educativo mexicano, con 27 millones de estudiantes, vale más de 30 mil millones de dólares anuales; para las instituciones financieras, la calidad de la educación es lo que menos importa; su preocupación está en asegurar que una inversión de esa magnitud les produzca utilidades similares o mayores a las que les puedan representar otras inversiones, como la de créditos para llenar de autos las ciudades.
Del acceso a la educación privada mediante créditos: La historia de las empresas mexicanas que venden a crédito televisores, computadoras, utensilios de cocina, etcétera, ha mostrado la factibilidad de grandes negocios; a la población de bajos ingresos, más que precios reducidos, le interesa que los pagos mensuales sean pequeños. Una buena campaña de promoción de créditos para una educación “de alta calidad” adquiere importancia como un buen sustituto para la educación pública, calificada de panzazo, “por culpa de los profesores”. La estrategia ha funcionado en todas las privatizaciones anteriores. ¿Por qué no en ésta? La adquisición de servicios educativos por algunos fragmentos de la llamada clase media a la que le gusta ser considerada “totalmente palacio” es igualmente importante. De hecho, buena parte de la población de ingresos medios prefiere esta opción para asegurar que sus hijos tengan acceso a amistades con niños de “familias acomodadas”, lo cual pueda convertirse, a futuro, en relaciones sociales adecuadas. “El éxito no está en lo que sabes, sino en a quien conoces”. Ello explica la supuesta preocupación de Televisa por la educación. El negocio de la promoción de franquicias educativas y de créditos será una nueva y atractiva mina exclusiva para esa empresa.
El endeudamiento de la población: Adquirir un crédito para la educación de los hijos será relativamente sencillo. Los bancos ofrecerán líneas de crédito para este “noble” fin y, a lo mejor exentos del IVA, sus montos serán similares al de un auto, entre 12 mil y 18 mil dólares por toda la educación básica y cantidades similares por la educación superior, dependiendo de la calidad. “Invierte hoy para el futuro” podría ser un bonito lema. Para quienes, por su condición de pobreza, se queden sin acceso a alguno de estos servicios, existirá una nueva educación popular, administrada por la Secretaría de Desarrollo Social, donde podrán instruirse para realizar actividades básicas con salarios mínimos en el sector informal.
El pago de los créditos y sus intereses será de largo plazo y, como garantía, estará vinculado a los salarios que, se espera, los estudiantes recibirán cuando egresen. El monto general de los adeudos de 20 millones de estudiantes será en pocos años similar a lo que hoy representa la deuda del gobierno de México, seguramente un alto porcentaje de la población estará atada a esa deuda a lo largo de buena parte de su vida productiva, sin que ello implique en forma alguna que las nuevas generaciones de mexicanos logren tener una educación mejor de la que tenemos hoy, por la sencilla razón de que al sistema financiero le tendrá sin cuidado lo que las nuevas generaciones aprendan o dejen de aprender, con tal de que paguen los créditos recibidos. Una experiencia de este tipo la vivieron ya los mexicanos con las llamadas tiendas de raya, siendo necesario reflexionar lo que los avances tecnológicos puedan representar para su aplicación en los tiempos actuales.
Consecuencias: Las grandes empresas que se dediquen a la educación no tendrán necesariamente un interés por la excelencia, pues éste será primordialmente de orden financiero. Así las cosas, la excelencia educativa será resuelta con atractivas campañas mediáticas, cuyos costos serán pagados por los estudiantes y sus padres, mientras el gobierno quedará liberado de esta carga impuesta por una Constitución obsoleta, inventada quien sabe por quién. De esta manera, las escuelas populares de las regiones más pobres del país tendrán como finalidad principal alimentar los mecanismos clientelares utilizados de tiempo atrás para asegurar la estabilidad política del régimen. El esquema así definido permitirá un mayor control de la ciudadanía, pues cuanto más ocupada esté en pagar sus deudas, menos conciencia y participación política tendrá, facilitando así la “democracia perfecta”, capaz de producir nuevos Peña Nieto, reconocidos por su ignorancia, por su falta de visión y su desprecio por el país que gobiernan. Los bancos incrementarán sus utilidades, las empresas trasnacionales seguirán teniendo a México como un mercado seguro y los mexicanos, como nación, seguiremos perdiendo en todos los aspectos, como ha sucedido en las últimas cuatro décadas.
En el sistema económico global y unipolar en el que vivimos, los destinos y funciones de cada país para asegurar el desarrollo del planeta seguramente ya han sido definidos por los dueños de los grandes capitales, catalogando a México como un país periférico. Por ello, la educación, la calidad de vida y el respeto a los derechos humanos resultan irrelevantes. El control de las poblaciones mayoritarias se dará necesariamente limitando la educación y la distribución de créditos con base en las buenas conductas. ¿Cuánto tiempo falta para que esto sea realidad? ¿Cuáles podrán ser las consecuencias para las nuevas generaciones de mexicanos? ¿Podemos hacer algo para evitar que esto suceda? El problema no es sólo de los maestros, es del pueblo mexicano en su conjunto.


ACTIVIDAD PARA HISTORIA DE MÉXICO I. SEGUNDO SEMESTRE

Visita el siguiente link y contesta lo siguiente:

1.- ¿Qué ocurre?
2.- ¿Cuál es la trayectoria de Miguel Hidalgo?
3.- ¿Dónde y cuándo ocurre?
4.- Explica lo que comprendiste del vídeo
5.- ¿Cuál es el problema?
6.- ¿Qué soluciones se llevaron a cabo?
7.- ¿Qué consecuencias resultaron?
8.- Redacta haciendo referencia a las causas de la decisión de Hidalgo por iniciar la rebelión, las denuncias sobre él, relación  social y económica, religión, acciones que realizó cuando inicia la rebelión, decretos y leyes. 
9.- Redacta en una hoja completa lo que comprendiste o aprendiste.
10.- Pega tres imágenes sobre el tema que más te gusto y anota que expresan dichas imágenes.
11.- ¿Qué beneficios aporta la Independencia de México?



Neoliberalismo y movimiento obrero

LA JORNADA. 30 de Abril de 2016
José Luis Contreras y Óscar Alzaga*
¿Podrá resurgir el movimiento obrero en el neoliberalismo?
Desde el ascenso del neoliberalismo impulsado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, así como la caída del socialismo, los sindicatos del mundo reducen membresía y peso en el trato obrero-patronal en la arena internacional. En México desde 1982, pero pactan con el Fondo Monetario Internacional (FMI) los topes salariales desde 1977.
La decaída de los sindicatos no fue igual para todos; varios factores intervinieron. En los años 80 a los europeos los acompañó la integración de la Unión, una política progresista. En cambio el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en los 90 fue un arreglo neoliberal excluyente. La década de 2000 en América Latina cambió en favor de gobiernos democráticos y sociales. En contraste, en ese tiempo Europa giró a la derecha.
De 1970 a 1982 México vería los últimos vestigios de economía mixta y nacionalismo. Los sustituye una política peor: el neoliberalismo lleno de promesas que fue desmantelando al Estado social, el paraestatal y la relativa soberanía exterior. (No se rompió con Cuba, se apoyó la lucha de El Salvador, se creó Grupo Contadora y respaldó el exilio internacional.) Hubo grandes luchas contra la política neoliberal: en las elecciones de 1988, 2006 y 2012; la reforma eléctrica la frena el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en 1999, a la reforma petrolera la impide la lucha ideológica en 2008. Las luchas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), mineros, maestros, migrantes de la primavera de 2006 en Estados Unidos (EU), Ayotzinapa y otras. Pero fueron insuficientes.
Y el neoliberalismo siguió. Sin planificar ni evaluar aplicó el modelo, de modo frontal se fue contra la Revolución de 1910, la Constitución de 1917 y la obra cardenista de 1934-40, incluso la posterior: IMSS, Issste, Infonavit, utilidades, las estatales Luz y Fuerza del Centro, mineras, siderúrgicas, ingenios y otras. De igual modo la política exterior es más entregada el capital trasnacional y a EU. Ahora juegan otro papel los medios de comunicación, la mentira es parte de la política oficial; los sindicatos de una estrategia empresarial y de Estado. Borran la historia en las escuelas y en la conciencia del pueblo, las enseñanzas de sus luchas, triunfos y derrotas. Claves para la lucha ideológica y política.
Los sindicatos y la tasa de ganancia del capital
¿Qué papel tiene el sindicato en la política y la economía? Sabemos que sirven para defender los intereses y derechos de los trabajadores ante los patrones. Pero también afectan el mercado interno, el reparto de la riqueza y la desigualdad social, porque influyen en la tasa de ganancia empresarial, el costo de la mano de obra y el empleo; por tanto, afectan la economía y la política del país.
Por su naturaleza colectiva los sindicatos son fuerzas políticas y en una sociedad de clases los intereses que representan chocan con los del patrón. Por eso desde hace décadas se ejerce el control de la mayoría, pero ahora van más lejos: quieren sindicatos blancos.
Jurídicamente fueron concebidos para la defensa de sus socios. Pero la lucha de clases desigual deforma esa función. El Estado y los empresarios les impiden ejercer sus derechos: de libertad sindical, de independencia política y de autonomía organizativa en sus acciones, bases indispensables para la acción y unidad de los trabajadores.
A los neoliberales los caracteriza el lucro irracional, las concesiones mineras sin medida; la reforma energética revela abusos de todo tipo, a costa de bajísimos salarios, de accidentes de trabajo, de malos servicios de salud y educación. El trabajo no es productivo ni racional, es explotación virulenta sin defensa sindical. El capital confunde las ventajas comparativas con los abusos, pues los bajos salarios no tienen justificación. Su visión del trabajo es de una mercancía, lo contrario a la Constitución y los derechos humanos. El control de los sindicatos –para ellos– es una variable económica redituable.
El sindicalismo de lucha de 1936-46 fue de grandes logros al frenar los abusos patronales de Monterrey con la huelga vidriera; la huelga general del SME en el centro del país crea un contrato colectivo de trabajo bilateral; la huelga de 25 mil jornaleros de la comarca lagunera inició la reforma agraria, la única que afectó la propiedad privada; las huelgas petroleras de 1933-34 y 1937 en las compañías extranjeras impulsan la expropiación; la ola de huelgas de 1943-44 descongelaron el salario; la huelga general minera de 1944 fue antimperialista, etcétera. Pero la Confederación de Trabajadores de México (CTM) de los años siguientes pasó a ser subordinada de gobiernos: con Miguel Alemán apoyó los charrazos en sindicatos independientes. No obstante, defendía los contratos colectivos de trabajo, las conquistas de la ley laboral y el IMSS. Pero ahora pasa de resistir al neoliberalismo con Fidel Velázquez a la entrega total, se desliza hacia el sindicalismo patronal.
Hoy la mayoría de los sindicatos abandona la lucha por la defensa de sus derechos, pocos impulsan la libertad sindical, la independencia política y la autonomía de sus organizaciones. Ceden el paso a los contratos colectivos de protección patronal, al trofeo oficial de “cero huelgas”, a los recuentos sindicales los promueven los patrones. Como nunca, se ocultan los contratos colectivos, los estatutos y los registros sindicales a los titulares de esos derechos –los obreros–, en toda la provincia.
Los contratistas ocultan la responsabilidad patronal en la maquila de la frontera, la automotriz y autopartes, en empresas de la oligarquía, la principal beneficiaria del atraso sindical. O, enemigo principal de los derechos históricos sindicales. Para ellos es estratégico oponerse a los derechos de la libertad, independencia y autonomía sindicales.
En tales condiciones: ¿podrá resurgir el movimiento obrero? Creemos que sí, porque nada hay más justo y legítimo en los seres humanos que recuperar sus propios derechos. ¿Podrá el pueblo recuperar su soberanía? Creemos que sí, todas son tareas comunes del pueblo.
*Abogados de la ANAD


jueves, 10 de septiembre de 2015

LAS CAUSAS DE LA MIGRACIÓN

LA JORNADA. 10 de Septiembre de 2015
Ángel Guerra Cabrera
¿Quiénes deben responder por la ola migratoria?
Siria, situada en un lugar clave del mapa medioriental y principal aliado de Irán, era hasta 2011 uno de los países más estables, cultos y prósperos del Medio Oriente, foco de resistencia al imperialismo y el sionismo y de la solidaridad con Palestina. Su ayuda material a Hezbolá había fortalecido considerablemente la capacidad militar libanesa para enfrentar las arremetidas de Israel.
Entonces estalló allí la guerra fomentada por Estados Unidos y sus aliados de Reino Unido, Francia, Arabia Saudita, Quatar y Turquía, que ha ocasionado ya un estimado de 8 millones de desplazados internos y el éxodo a países vecinos de 4 millones y medio de personas que malviven hacinadas en su mayoría.
La CIA y sus homólogos británicos y franceses entrenaron a los miembros de Al Quaeda (y demás grupos procedentes de Libia, Chechenia, Afganistán y otros países, incluso europeos), financiados y armados por las monarquías saudita y quatarí, y por Washington. Fueron los creadores de la tormenta perfecta de la que surgió el brutal Estado Islámico, que conquistó extensas zonas densamente pobladas de Siria e Irak, de donde ahora huyen ríos de gente.
Cuando comparamos la cifra de 130 mil que al fin ha decidido recibir la Unión Europa (UE) en los dos próximos años, sólo con la de millones de refugiados y desplazados sirios, nos percatamos del cinismo de la “solidaridad” de sus gobiernos y lo mezquino del pensamiento dominante en las llamadas democracias occidentales. Tómese en cuenta que en lo que va de año lograron llegar por mar a Grecia, Italia y Hungría 310 mil personas procedentes no sólo de Siria, sino de numerosos países de África y Medio Oriente. Por otra parte, se calcula que más de 600 mil sirios y afganos piden ser recibidos en Europa.
En cambio, el ejército mediático imperial ha informado la determinación europea de acoger aquella ridícula cantidad de refugiados como un gran acto altruista de la señora Merkel, la misma que mata lentamente a Grecia por asfixia y desangra a otras economías del sur de Europa en defensa de la democrática y bonachona banca alemana.
Ya en abril de este año François Crépeau, relator de la ONU sobre derechos humanos de los migrantes, declaró al diario inglés The Guardian, que los países ricos –no solo la UE– debían ponerse de acuerdo para acoger en cinco años al menos un millón de refugiados de Siria y África para terminar con la crisis migratoria y las tragedias en el Mediterráneo.
La propuesta de Crépeau es más generosa que la cifra de la UE. Suponiendo que esta la mantenga en años sucesivos, habrá acogido en 5 años a 325 mil migrantes; o sea, aproximadamente los mismos que ya están en su territorio en estaciones rodeadas de alambre de púas, amontonados en la isla griega de Lesbos, adonde siguen llegando oleadas, o tratando de cruzar las vallas militarizadas de Hungría, Bulgaria o Calais, calcos del infame muro levantado por Washington en la frontera con México. Por eso dudo mucho que quede resuelta la tragedia del Mediterráneo como afirma el funcionario de la ONU, aun cuando la Europa “comunitaria” llegara a recibir la cantidad que propone, el triple de la “cuota” actual.
Eso implicaría que la ola de migrantes hambrientos de África subsahariana se redujera a unos pocos cientos de miles para, sumados únicamente a los sirios, completar el millón de refugiados que propone el relator de la organización mundial. Muy insuficiente, considerando que la desertificación debida al cambio climático y la imposición de los dogmas del Consenso de Washington han arrasado con las agriculturas domésticas africanas, sostén de millones de familias ahora aglomeradas en las ciudades y casi siempre sin empleo; fenómeno con consecuencias muy graves de desintegración social e identitaria.
Como se aprecia, no son las guerras en Siria, Libia, Yemen y antes en Afganistán-Pakistán e Irak, pese a su alto costo en destrucción de condiciones para la reproducción de la vida, las únicas causantes de holocaustos como este, que ya ha matado en 2015 a más de 2 mil 650 humanos en el Mediterráneo. Ni únicamente involucra a la UE. Data de la colonización, del negocio esclavista, del neocolonialismo y de la extensión del neoliberalismo en el mundo. Por ese colosal saqueo los países ricos les deben una indemnización tan cuantiosa a sus víctimas que aseguraría su desarrollo económico y la solución definitiva del “problema migratorio”.
A Aylan Kurdi, símbolo del saqueo y la guerra imperialista
Twitter: @aguerraguerra


viernes, 31 de julio de 2015

otra noticia sobre la pobreza

EXCELSIOR 31 de julio 2015
¡ES LA POBREZA ESTÚPIDOS!
MARTÍN MORENO
Ocho meses marcaron la brutal desigualdad — agraviante, insultante— entre el poder político y la pobreza en México. La diferencia es hoy, más que nunca, una llaga en el corazón del país:
Mientras en noviembre de 2014 se reveló que la familia presidencial tenía, entre otras muchas propiedades, una mansión con valor de siete millones de dólares (el affaire Casa Blanca), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) divulgó, el pasado 23 de julio, la cifra de la derrota: de 2012 a 2014, los pobres aumentaron en México. Hay dos millones más a nivel nacional.
Desde el arranque del gobierno peñista hasta el cierre del año pasado, la cifra pasó de 53.3 a 55.3 millones más de pobres. El ritmo de la pobreza es frenético: en los dos últimos años, mensualmente se registraron alrededor de 80 mil nuevos pobres. Veinte mil cada semana. Casi tres mil diarios. ¿Quién frena la brutal pobreza en México?
De nada sirven reformas (a estas alturas, reformas truncas), cuando la máquina de la pobreza gira y gira y cada vez hay más miserables en el país.
De nada sirven discursos, promesas o giras internacionales, si el país es cada vez más pobre. Ése ha sido uno de los graves problemas en el actual gobierno: el exceso de retórica. Mucha saliva y poca eficacia. Los pobres comen frijoles, no palabras.
De nada sirven portadas en la revista española ¡Hola! presumiendo lujos y viajes de la familia presidencial, si en México hay, día tras día, más pobres que apenas llevan al estómago un puñado de arroz, tortillas y agua. Ése es el retrato de la pobreza extrema.
Las cifras del Coneval son dramáticas:
Oficialmente, 55.3 millones de mexicanos están catalogados en situación de pobreza, lo que representa 46.2% de casi 120 millones de habitantes. Es decir: casi la mitad de los mexicanos es pobre.
El ingreso fue el rubro que no mejoró. El porcentaje de población con ingreso inferior a la línea de bienestar —aquella que no tiene recursos para comprar la canasta alimentaria— pasó de 60.6 millones a 63.8 millones de mexicanos. Uno de cada dos mexicanos. Son las cifras de la derrota nacional.
En ocho estados se ha incrementado notablemente la pobreza: Estado de México, Veracruz, Morelos, Oaxaca, Sinaloa, Coahuila, Hidalgo y BCS.
En términos absolutos, el Estado de México —una máquina de fabricar pobres— agregó 941 mil personas a la pobreza nacional, totalizando… ¡ocho millones 269 mil 900 pobres! Siguió Veracruz, con 492 mil, para sumar cuatro millones 634 mil. En ambas entidades siempre ha gobernado el PRI. No ha habido alternancia en la gubernatura.
Los más pobres durante el gobierno peñista viven en zonas rurales, son indígenas, tienen menos de 18 años y enfrentan alguna discapacidad.
Respecto a la pobreza extrema, prácticamente quedó en los mismos niveles: de 11.5 millones registrados en 2012, a 11.4 millones contabilizados en 2014.
En las ciudades hay 38.4 millones de pobres, que representan 41.7% de la población total. Alrededor de 35.4% de ellos viven en pobreza moderada y 6.2% en extrema.
“La estrategia está funcionando. Debemos seguir por este camino…”, aseguró la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles. Lo dicho: demasiada retórica y poca efectividad. Las cifras la desmienten. Del “no te preocupes, Rosario”, al inevitable fracaso en la lucha contra la pobreza.
Es la pobreza. Es la desigualdad. Es la tragedia mexicana.
ARCHIVO CONFIDENCIAL
DÓLAR, A LAS NUBES. El pesito es castigado por el poderoso billete verde y nadie duda de que llegue a los 17 pesos al arranque de agosto. Sí: la devaluación ya alarma.
                TW: @_martinmoreno
                FB /Martin Moreno

miércoles, 29 de julio de 2015

La economía mexicana en la encrucijada

¿Más tratados de integración?
Periodico Excelsior 29-07-15
El momento actual para el libre comercio no es el ideal, porque la tendencia global es hacia la protección de la producción local en cada país. En algunos países, la nueva agenda incluye atender problemas que resultaron de una integración internacional excesiva o no regulada adecuadamente. En Europa es, por ejemplo, el caso con la inmigración.
Por esa razón el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Cooperación Económica (TPP en sus siglas en inglés) surge en un momento poco propicio para la economía real. Los gobiernos de los países que lo negocian tienen cada uno sus propias razones para firmarlo, pero éstas son principalmente geopolíticas para los participantes más grandes.
Para el resto de países y especialmente para México, hay siempre oportunidades adicionales de aumentar las exportaciones. Pero este impacto es mucho menor que el de varios acuerdos ya firmados por México, como el que se tiene con Norteamérica (TLCAN) o con la Unión Europea.
Por una parte el nivel de tarifas a la importación ya es bajo y una reducción adicional sólo facilitará un aumento marginal para la totalidad del comercio. Por la otra, con el bajo crecimiento de la economía, México ya tiene que atender problemas de precios dumping en varios sectores, por ejemplo calzado, ropa y acero y en varias instancias es más importante para la actividad económica de regiones enteras atender los problemas que surgen del comercio global de ahora, más que la firma de más acuerdos.
México ya tiene 10 tratados de libre comercio con 45 países, incluyendo Japón, 30 acuerdos para la protección recíproca de inversiones y 9 acuerdos de alcance limitado en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Al mismo tiempo, la tasa de crecimiento de la economía no ha aumentado desde que se inició la era de firmar acuerdos.
Su estrategia ha sido maximizar el acceso preferencial para la producción de México al mayor número posible de mercados y por lo tanto la ventaja para establecer empresas que quieren exportar. Así lo pensó el entonces presidente Fox, hace más de una década, al referirse a que quien no invierte en México comete un error.
Los hechos desde entonces muestran que se requiere mucho más que el acceso a mercados mediante tratados para que haya inversión y creación de empleos. Es más, en muchos sectores, el número de empleos perdidos supera al que se generó con la nueva ventaja de la exportación. De ahí el reclamo en varios países de que varios de los efectos de tratados siguen sin resolverse.

La pobreza en México

Periódico Excelsior. 29 julio 2015Los pobres de México. Leo Zuckermann

Son tres grupos que suman casi 64 millones de mexicanos, 53.2% de la población total. Los que peor están son los llamados “pobres extremos”. Son 11.4 millones equivalentes a 9.5%. Sus características son desgarradoras. Para comenzar, tienen un ingreso paupérrimo: lo que el Coneval llama la “línea de bienestar mínimo”, es decir, lo que se necesita para comprar una canasta alimentaria con calorías de subsistencia básica. Estamos hablando de mil 243 pesos por persona por mes en el ámbito urbano; sobreviven con 41 pesos al día. En las zonas rurales, sus ingresos promedio son aún menores: 868 pesos por mes por persona o 29 pesos por día (menos de dos dólares).
Más allá de estos escasísimos recursos monetarios, también tienen terribles carencias sociales terribles. De acuerdo con el último reporte del Coneval, publicado la semana pasada, presentan un promedio de 3.6 carencias de seis posibles, a saber: (1) rezago educativo (los niños no asisten a la escuela y/o los adultos no concluyeron la primaria o secundaria); (2) no tienen acceso a servicios de salud en alguna institución pública o privada; (3) no cuentan con prestaciones laborales como sistema de ahorro para el retiro o pensiones; (4) viven en casas que no tienen un mínimo de estándar en la construcción del piso, techo y muros y/o existe un grado de hacinamiento (número de personas por cuarto) mayor a 2.5; (5) no cuentan con ciertos servicios básicos en sus viviendas como agua entubada, drenaje, electricidad y combustible para cocinar; (6) no se alimentan bien.
El segundo grupo son lo que el Coneval llama “pobres moderados”. Son 43.9 millones de mexicanos, equivalentes a 36.6% de la población total. Su ingreso corriente per cápita está por debajo de la línea de bienestar económico, es decir, lo que cuesta una canasta básica completa que incluye alimentos, transporte, educación, salud, esparcimiento, bienes y servicios de consumo habitual. Ganan, entonces, menos de dos mil 542 pesos por mes por persona en las áreas urbanas y mil 615 en las rurales. Presentan, además, un promedio de 1.9 carencias sociales de las seis arriba señaladas.
El tercer grupo es un caso verdaderamente extraño. El Coneval los llama “vulnerables por ingreso”. No los considera pobres porque, para esta institución, se necesita tener un ingreso por debajo de la línea de bienestar económico y por lo menos una carencia social de las seis mencionadas. Resulta que este grupo sí cumple la primera condición: su ingreso corriente per cápita está por debajo de los dos mil 542 pesos por mes por persona en las ciudades y mil 615 en el campo. Pero no cumplen con la segunda condición: a pesar de sus bajos ingresos, no presentan ninguna de las seis carencias. Difícil de creerlo. Aquí me parece que hay un problema de medición en los datos que utiliza el Coneval para su estudio (la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2014 del Inegi). Mi escepticismo me lleva a clasificar a este grupo también como pobres, con todo respeto para el Coneval.
La pobreza se encuentra en todo el país. Ninguna entidad se salva. Nuevo León es el estado con menos pobres como proporción de su población total: 20.4%. Pero hay estados con un altísimo porcentaje de gente en pobreza. Increíble el caso de Chiapas. 21 años después de la rebelión zapatista, con miles de millones de pesos invertidos para mejorar la situación socio-económica de esa entidad, 76.2% de los chiapanecos siguen viviendo en la pobreza y 31.8% en pobreza extrema. Le sigue Oaxaca que, bajo el yugo de la Sección 22 de los maestros, presenta un 66.8% de pobres, 28.3% extremos. El tercer lugar se lo lleva Guerrero con 65.2% viviendo en pobreza, 24.5% en pobreza extrema.
Estos números son una vergüenza nacional. Todos los mexicanos deberíamos estar apenados de que en nuestro país más de la mitad de la gente viva con estas carencias en pleno siglo XXI (del otro lado de la moneda, el de los privilegiados que son la otra mitad de la población, hablé ayer). Los datos son, por naturaleza, fríos. Pero detrás de cada uno de esos números hay gente que se parte el lomo día con día para sobrevivir. Más de 11 millones con ingresos de 41 pesos al día en las ciudades y 29 en el campo. Un escándalo.
  Twitter: @leozuckermann